El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea revisó todas las imágenes Landsat desde 1984 y marcó, para cada cuadrado de 30 metros, en qué porcentaje de los meses con imagen útil había agua a la vista. Una laguna permanente da cerca del 100%; un bajo que se llena en los años húmedos, entre 10 y 30%; un lote alto, cero.
Es la forma más directa de ver si un campo se inunda sin esperar a que llueva. Una recorrida en un año seco no muestra nada, y treinta y siete años de imágenes sí: un bajo que se anegó en 1987, en 2001 y en 2017 aparece aunque hoy esté sembrado.
La ficha lo resume en cuatro clases: agua ocasional (10 a 25% del tiempo), se anega seguido (25 a 50%), agua la mayor parte del tiempo (50 a 75%) y agua permanente (75% o más), con la parte del campo que cae en cada una. Por debajo del 10% se descarta: a esa frecuencia suelen ser sombras de nubes o bordes de lagunas mal clasificados.