Una serie es un suelo concreto y descripto: su secuencia de horizontes, su profundidad, su textura, su drenaje. Lleva nombre propio —casi siempre el de un paraje o una estancia cercana— y ese nombre identifica al mismo suelo en cualquier carta donde aparezca.
Es el nivel más fino de la clasificación. Una unidad cartográfica se describe diciendo qué series la componen y en qué proporción: «serie A 60%, serie B 30%, inclusiones 10%».
Para quien compra, la serie es lo que permite comparar dos campos distantes: si los dos tienen la misma serie dominante, tienen el mismo suelo, aunque estén a doscientos kilómetros.