El catastro es el registro que cada provincia lleva de cómo está dividido su territorio. La parcela es su unidad: un polígono con límites definidos, un número que la identifica y una valuación fiscal asociada.
Es la definición legal del campo, y por eso es el punto de partida más confiable para calcular una ficha: elegir la parcela del catastro evita los errores de dibujar el perímetro a mano y garantiza que la superficie sea la que figura en los papeles.
No hay catastro nacional: cada provincia lleva el suyo y decide cuánto publica. Eso hace que el mismo click devuelva cosas distintas según dónde caiga. Córdoba es la única que publica la valuación fiscal y los metros construidos declarados. Neuquén es la única que dice si la parcela está edificada. Misiones y San Juan publican el polígono y nada más, así que ahí la superficie la calculamos nosotros sobre el perímetro y lo decimos.