Es la clasificación que usan las cartas de suelo del INTA, tomada del sistema del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Ordena la tierra en ocho clases según cuánto limita su uso agropecuario: la clase I es tierra que se puede trabajar sin mayores cuidados y la VIII no tiene aptitud agropecuaria de ningún tipo.
No mide cuánto rinde un cultivo puntual. Mide qué se puede hacer con el lote de manera sostenida: si aguanta agricultura continua, si solo tolera agricultura ocasional, o si se le va la vida en pastoreo. Por eso es el primer número que mira alguien que compra.
Las ocho clases
| Clase | Qué significa |
|---|---|
| I | Apto para agricultura sin mayores limitaciones |
| II | Apto para agricultura con limitaciones leves |
| III | Apto para agricultura con limitaciones moderadas |
| IV | Agricultura ocasional; limitaciones severas |
| V | Aptitud ganadera; no apto para agricultura continua |
| VI | Aptitud ganadera; no apto para agricultura continua |
| VII | Solo pastoreo limitado o forestal |
| VIII | Sin aptitud agropecuaria |
En el mapa la escala tiene seis pasos y no ocho: con ocho tonos de un mismo verde el extremo claro no llega al contraste mínimo contra la imagen satelital. Se agrupan los pares que comparten uso real —V y VI son los dos ganaderos, VII y VIII marginales— y la leyenda lo dice explícito, para que el agrupamiento no quede escondido.
Las letras que acompañan al número
Una clase casi nunca viene sola: se escribe «IIIw» o «VI cs». Las letras son las limitantes, o sea el motivo por el que esa tierra no es clase I.
| Letra | Limitante |
|---|---|
| e | Riesgo de erosión |
| w | Exceso de agua |
| s | Limitaciones del suelo |
| c | Limitaciones climáticas |
La distinción importa al comprar: una clase III por exceso de agua se puede corregir con drenaje y sistematización, y una clase III por limitaciones del suelo mismo, no. Es la diferencia entre una inversión y un techo.