Son dos problemas distintos que suelen ir juntos. La salinidad es exceso de sales solubles: la planta tiene agua alrededor pero no puede tomarla, porque la sal la retiene. La sodicidad es exceso de sodio en el complejo de intercambio: el suelo se dispersa, pierde estructura, se vuelve impermeable y se encharca.
El efecto práctico es el mismo: se achica la lista de lo que se puede sembrar. En grados leves se maneja con especies tolerantes; en grados severos la tierra queda para pastoreo, y en el extremo es un salitral sin uso agropecuario.